La escasa prevención condena a los bosques españoles a sufrir grandes incendios

incendioWWF y la Fundación AXA han presentado hoy su nuevo informe sobre incendios forestales en España: “Bosques vulnerables a grandes incendios”. Del documento se desprende que la incidencia de los grandes incendios depende de los modelos de gestión aplicados sobre los bosques y la falta de prevención, y no de las especies forestales en sí. WWF y la Fundación AXA advierten de la importancia de que se identifiquen y cuantifiquen las áreas de mayor riesgo a sufrir grandes incendios forestales y diseñar planes de prevención específicos. Además, es fundamental recuperar el aprovechamiento económico de bienes y servicios forestales y el papel protector del bosque.

El informe de este año de WWF, presentado con el apoyo de la Fundación AXA como parte de la campaña “No arriesgues tu bosque”, analiza el riesgo de los bosques españoles a sufrir grandes incendios forestales. Estos siniestros son el claro síntoma del estado de vulnerabilidad que presentan nuestras masas forestales y que se está viendo agravado por los efectos del cambio climático.

Aunque el aumento de la eficacia de los medios de extinción ha logrado reducir considerablemente la media anual de superficie afectada por incendios, el origen del problema continúa sin ser resuelto: el elevado número de siniestros, 16.500 al año. También el aumento de su intensidad e impacto, por la especial incidencia de los Grandes Incendios Forestales (GIF): en 2012, en el 0,2% de los incendios ardió el 64% de la superficie total afectada. En los últimos años, de media, en el 0,2% de los incendios ardió el 41% de la superficie total.

El documento presentado hoy da las claves para reducir el elevado número de siniestros producidos cada año y la vulnerabilidad de las masas forestales, lo que mitigará el impacto de los GIF.

El riesgo de sufrir un GIF está relacionado con la orografía y las condiciones meteorológicas, pero también con la cantidad de combustible presente en los montes. El abandono del medio rural y el cese de las actividades forestales, así como la ausencia de planificación –sólo el 13,1% de la superficie forestal nacional cuenta con planes de gestión- han convertido los montes en un polvorín.

En el informe, WWF ha analizado la superficie afectada por incendios por especies. El 58% de la superficie afectada por incendios corresponde a masas de coníferas, que sólo ocupan el 32% de la superficie forestal total. Las masas de eucaliptos, que apenas constituyen un 3% de la superficie forestal total, concentran el 19% de la superficie afectada por incendios.

Pero los culpables de los incendios no son las especies en sí, sino la gestión aplicada sobre las masas forestales: el 60% de los GIF suceden en zonas donde la especie dominante ha sido introducida o potenciada, formando masas más o menos homogéneas. Cuanto más grande es el incendio, mayor es la probabilidad de que se produzca en una masa forestal fuertemente alterada: el 85% de los GIF mayores de 5.000 hectáreas se dan en masas de este tipo.

“WWF lleva más de 10 años alertando sobre el riesgo de los incendios forestales y la necesidad de cambiar el enfoque para luchar contra ellos. Es vital que las administraciones no recorten en la lucha contra el fuego”, ha declarado el Secretario General de WWF España, Juan Carlos del Olmo.

“Gastamos mucho en apagar incendios y muy poco en evitar que se produzcan. Las inversiones en prevención y en extinción de incendios deberían ir en paralelo”, ha apuntado Del Olmo.

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